El Mito de Izanami e Izanagi

May 23, 2017

El Kojiki, “Relaciones de las Cosas Antiguas”, escrito en el siglo VII es la obra más antigua de leyendas y mitología japonesa, siendo encomendada por el emperador Temmu (672-686). Los compiladores buscaron glorificar al emperador y establecer sólidos fundamentos sobre el origen de la dinastía.  El Nihongi  o “Crónicas del Japón” publicado en el 720 d.C.  también recopila la historia de la isla desde la prehistoria hasta el siglo VII, abarcando mitos y leyendas  pero de gran influencia china.

El siguiente mito de la creación presenta muchas analogías con el mito griego de Orfeo, Eurídice y Perséfone.

 

 

El Mito

Al comienzo se encontraba el Caos, semejante a un océano de aceite o a un huevo. De esa “confusión” nació una “cosa” similar a un brote de caña y a la que se le dio un nombre y la categoría de dios. Instantes después surgieron nuevas divinidades secundarias que aparecían de a pares (siendo hermano y hermana). La octava pareja era Izanagi  (el hombre que invita) e Izanami (la mujer que invita) que avanzaron por el Puente Flotante del Cielo (amano ukihashi) y sumergieron una lanza adornada con joyas hacia el océano caótico, agitando el líquido hasta que se espesó y coaguló. Al retirar la lanza cayeron unas gotas de salmuera en el océano formando la isla de Ongoro (la isla que se coagula por sus propios medios).

La pareja celestial descendió a esa isla e hicieron de ésta el Pilar Central de la Tierra. Entonces, Izanagi le preguntó a Izanami de qué estaba hecho su cuerpo  y ésta le respondió que su cuerpo crecía por todas partes, entonces él le dijo sí no sería bueno “unir mi parte en exceso con tu parte insuficiente y producir así regiones”. Las dos divinidades con el fin de su unión, decidieron dar la vuelta a la Isla Pilar, yendo Izanagi por la izquierda y su hermana por la derecha para volver a hallarse y entablar una conversación. Pero como Izanami habló primero, su hermano la reprendió por ser mujer y por no dejarlo hablar a él primero. Por eso volvieron a dar la vuelta a la Isla rectificando el error ritual.  De su unión nacieron islas, el mar, las olas, las montañas, y otras divinidades, como el Dios Fuego. Pero al dar a luz al dios se quemaron las entrañas de Izanami cayendo enferma de gravedad. Producto de su enfermedad nacieron otras divinidades hasta que finalmente murió.  Izanagi enfermo por desesperación e ira tomó su espada y le cortó la cabeza al dios del fuego y de su sangre nacieron otras divinidades.  

Lleno de dolor y tristeza, Izanagi decide visitar a su hermana en el mundo subterráneo donde ésta había construido un castillo para ella misma.  Izanagi busca persuadirla de regresar, pero Izanami ya había ingerido alimentos de aquel mundo, lo cual impedía su salida.  El dios ve a su hermana en un estado de putrefacción y se aleja dándose la vuelta, y ella al ver su acción manda a demonios a perseguirlo. En su huida Izanagi comienza a sacarse sus ropas, y objetos de su posesión para librarse del peso. Izanami envía un ejército de mil quinientos guerreros  pero no logran alcanzarlo. Izanagi logra alcanzar el Paso entre ambos mundos y encuentra tres melocotones  que utiliza para arrojárselos a sus perseguidores. Bloquea el paso con una enorme roca e Izanami le advierte que cada día matará a mil quinientos seres vivientes en la tierra de la Luz e Izanagi le contesta que en todo caso él instalará mil quinientas casas de maternidad, por lo que cada día habrá esa misma cantidad de nacimientos.  El mito resuelve su final en lo que es el divorcio de la pareja divina.

 

Bibliografía

ENCICLOPEDIA LAROUSSE, “Mitologías del Japón”, Mitologías de las Estepas de los Bosques y de las Islas, Ed. P. Grimal, pp. 146-149

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Asia Viewers

  • Facebook icono social
  • Icono social Instagram
  • Icono social Twitter
  • Icono social LinkedIn